miércoles 29 de septiembre de 2010
El niñito entró en la recámara de sus papás y los vio en pleno acto del amor. "¿Qué hacen?" -les preguntó, intrigado. El señor dijo lo primero que se le ocurrió: "Le estoy poniendo gasolina a tu mamá". Sugiere el chiquillo: "Búscate otra que dé más kilometraje. El vecino ya le había puesto gasolina esta mañana".
Hamponito le contó a su padre: "En la escuela dicen que nuestra familia es de mafiosos". Prometió don Hamponio: "Mañana tendré una plática con el director". "Está bien -dice Hamponito-. Pero haz que parezca un accidente".
Los adultos mayores tomaban su clase de yoga. Un ancianito pidió permiso para ir al pipisrúm. Salió, pero regresó al punto. "No me la pude hallar" -dice muy triste. "Vaya otra vez, señor -sonríe la maestra-, y busque más despacio. No hay prisa". Sale el viejecito; vuelve a poco y repite con lamentoso acento : "No me la pude hallar". En ese momento interviene una ancianita. "Permítame, maestra -pide-. Me he casado tres veces con señores de bastante edad, y soy experta en hallar eso". Lleva al viejecito al baño, y ahora sí éste hace lo que tenía que hacer. La profesora le pregunta a la ancianita. "¿Qué pasaba? ¿Por qué no se la podía hallar?". Explica la viejita: "Traía el calzón con lo atrás para adelante".
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